Escuela inclusiva

Un modelo de escuela comprensiva es el que intenta ofrecer las mismas posibilidades a todos sus alumnos y acepta que son diferentes, ya que cada uno tiene unas capacidades, necesidades, intereses y motivaciones determinadas. Asimismo, parten de la premisa que todo educando cuenta con unas habilidades para aprender, aunque estas tengan que enfocarse de diferente manera. Por este motivo, el alumno que requiere apoyo adicional, a causa de sus necesidades especiales, tiene que sentires igualmente parte del grupo clase y, para tal fin, tiene que trabajar el contenido en la misma aula que el resto de sus compañeros. La VIU[1] en su página web establece los siguientes principios de una escuela comprensiva (“Principios de la integración educativa en el aula regular – Grados, dobles grados y masters online |VIU”, 2016):

  • Principio de la inclusión educativa
  • Principio de normalización
  • Principio de racionalización y sectorización de servicios (equilibro entre prestaciones, servicios y necesidades)
  • No exclusividad de los servicios de apoyo (diversificar servicios a cualquier educando)
  • Individualización de la enseñanza (cada alumno es diferente)

La integración en el aula de los alumnos con necesidades educativas especiales (NEE) requiere de la intervención de expertos, pasando, en primera instancia, por un diagnóstico a cargo de los equipos de asesoramiento psicopedagógico (EAP), hasta llegar a determinar qué metodologías demanda el educando, de acuerdo con sus necesidades. Esto es, en primer lugar, se tienen que determinar cuáles son las necesidades que hay que atender para después poder establecer cuál será la mejor metodología para implementar, en función de cada caso en concreto. Este enfoque tiene como último objetivo el máximo acercamiento posible de los NEE a los objetivos generales establecidos por el currículum perteneciente a la etapa educativa a la cual corresponden.

Así pues, la integración en el aula regular nos lleva a pensar al concepto de normalización, es decir, aceptar las diferencias y proporcionar las herramientas para que cada individuo se sienta parte del todo y así evitar distinciones y reconocer los derechos básicos de todos por igual. Si bien toda persona tiene que ser capaz de integrarse en la sociedad, el aula debe de ser reflejo de ello. Esto es, la inclusión de los alumnos con necesidades especiales —ya sea por su discapacidad física o intelectual, o por su procedencia o cultura— ha de ser la proyección de una realidad social que defiende la no segregación de sus individuos.

Huelga mencionar que la inclusión de los NEE en el aula requiere de unos recursos y herramientas que lo permitan, además de la implicación de profesionales de la docencia, instituciones políticas o administrativas y, sobretodo, de la cooperación entre familia y escuela.

Como alternativa a la escuela comprensiva, en la que el alumno NEE se integra en el aula regular, existen los centros de educación especial. No obstante, se trata de una opción que resulta menos económicamente viable. Así mismo, este tipo de escuelas pueden ralentizar el proceso de integración social del alumno, puesto que, en muchas ocasiones se puede acabar ofreciendo un exceso de protección de estos alumnos. La sobreprotección puede obstaculizar sus habilidades para desenvolverse con soltura en el ámbito, tanto académico como social. Por otro lado, es importante no descuidar el hecho que este tipo de centros especializados en educación especial pueden impedir al resto del alumnado a acostumbrarse a la presencia de compañeros con algún tipo de limitación, lo que, a la larga, puede alimentar las conductas hacia la marginación y la no tolerancia.

7La Universidad Internacional de Valencia

Integració dels NEE a l’aula

Un model d’escola comprensiva és el que intenta oferir les mateixes possibilitats a tots els seus alumnes i accepta que són diferents, ja que cadascú té unes capacitats, necessitats, interessos i motivacions determinades. Així mateix, parteixen de la premissa que tots els infants compten amb capacitats per aprendre, tot i que s’hagin d’enfocar de diferent manera. Per aquest motiu, el nen que requereix de suport addicional, a causa de les seves necessitats, ha de sentir-se part del seu grup classe i, perquè això sigui possible, ha de treballar el contingut en la mateixa aula que la resta.

La integració a l’aula dels alumnes amb necessitats educatives especials (NEE) requereix de la intervenció dels experts, passant, en primera instància, per un diagnòstic per part dels equips d’assessorament psicopedagògic (EAP), fins a arribar a determinar quines metodologies demanda l’educand, d’acord amb les seves necessitats. Això és, primerament, s’han de determinar quines són les necessitats que s’han d’atendre per després poder establir quines pedagògiques han d’emprar-se, en funció de cada cas en concret. L’objectiu principal d’una aula inclusiva radica en l’aproximació màxima dels alumnes NEE als objectius generals establerts pel currículum corresponent a l’etapa educativa a què corresponen.

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