Didáctica de la lengua y la literatura para primaria

En el artículo «Didáctica de la Lengua y de la Literatura: aspectos epistemológicos»[1], Cantero y Mendoza (2003) nos ofrecen el recorrido de la Didáctica de la Lengua y la Literatura (DLL) como materia a lo largo del tiempo. Si bien la DLL tradicionalmente atendía al nombre de metodología y enfocaba la enseñanza de la lengua en lo meramente estructural y formal; en la actualidad, se trata de una disciplina que ha ido perfilándose progresivamente y cuyo marco teórico cuenta con apenas unas décadas. Esto es, la DLL es una ciencia relativamente reciente que acabó consolidándose en la década de los ochenta, gracias a la necesidad de investigar acerca de los diferentes procesos de enseñanza y aprendizaje y la funcionalidad de la lengua.

El nuevo paradigma de la enseñanza de la lengua y literatura se despoja de la concepción tradicional, que centra su práctica en el estudio y enseñanza de los aspectos estrictamente gramaticales y lingüísticos. Hoy, la DLL está orientada a potenciar lo que Hymes denominó competencia comunicativa (1971, citado en Cantero y Mendoza, 2003) y, por ende, responde a las necesidades pragmáticas del uso de la lengua, situación y contexto, intencionalidad y relación existente entre sus interlocutores. Así pues, esta ciencia aparentemente incipiente pretende analizar y promover los aspectos propios del lenguaje, como la funcionalidad, la expresividad y la comunicación directa e interactiva.

La DLL como ciencia tiene sus orígenes no solo en la lingüística y la pedagogía, sino en la integración de otras disciplinas como la sociología, psicología y estudios literarios. Desde esta perspectiva, la lengua deja de ser objeto enseñable y pasa a ser algo susceptible de ser adquirido. Aprender a usar la lengua de forma eficaz y competente es ahora el objetivo último de la DLL. Tradicionalmente, la instrucción formal se ha centrado en el lenguaje escrito, «excluyendo la comunicación oral genuina y despreciando la relevancia del contexto». En respuesta, las tendencias modernas pretenden desafiar esta práctica y, por lo tanto, atribuir especial atención al desarrollo de destrezas comunicativas a fin de «usar» la lengua de acuerdo a su contexto y de forma eficaz.

En resumidas cuentas, la DLL ha partido de un «periodo precientífico», en el que predominaba (entre otros aspectos) la enseñanza como la aplicación de saberes lingüísticos, hasta llegar a completar un marco epistemológico al comprender que el uso del lenguaje no se reduce al simple hecho de descodificar y codificar información, sino que entraña la puesta en marcha de muchas otras habilidades. Las líneas de investigación actuales contemplan las diferencias que separan la comunicación del lenguaje escrito y oral. Por este motivo, en esencia se centran en el uso de la lengua según la situación comunicativa, así como en los procesos de adquisición del lenguaje (verbal) —entendiendo la comunicación como fenómeno rigurosamente oral—. En definitiva, de forma paralela a la enseñanza de lenguas extranjeras, el objetivo de la enseñanza de las lenguas propias es que el alumno desarrolle su competencia comunicativa (e implícitamente lingüística) y adquiera la capacidad de «saber usar la lengua» adecuándose a los distintos contextos e interlocutores.

[1] Mendoza, A. Y Cantero, F.J. (2003). Didáctica de la lengua y de la literatura: aspectos epistemológicos. Didáctica de la lengua y la literatura para primaria. p. 3-32

 

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