«La norma en la construcción de la competencia comunicativa» ( M. Vera)

En «La norma en la construcción de la competencia comunicativa», Manuel Vera hace un repaso por los principales prejuicios de la lengua sobre los que se sustentan los modelos de enseñanza de idiomas basados en la dicotomía corrección-incorrección. Tal y como nos manifiesta Vera, la escuela tradicional ha antepuesto la pedagogía de la corrección en detrimento de la pedagogía de comunicación. Mientras que la primera ha establecido (y establece) unos métodos encarados al aprendizaje de carácter puramente lingüístico, es decir, a la enseñanza de la normativa de la lengua; la segunda aboga por un aprendizaje de lenguas desde una perspectiva holística, puesto que atiende a la integración de todos los elementos que las conforman —desde lo gramatical hasta lo social—. Dicho de otro modo, las nuevas tendencias pedagógicas en la enseñanza de una lengua pretenden, cada vez más, integrar en su metodología todos aquellos elementos que la constituyen, con el fin de reflejar en el aula lo que es una realidad: la lengua integra una gramática y una normativa, pero no queda aislada del contexto que la envuelve, puesto que este condicionará siempre el modo en cómo empleamos esa norma.

Los principales prejuicios sobre los que se ha fundamentado la didáctica de orientación normativa son los siguientes: una lengua se habla de una sola manera, la norma es la lengua, todas las demás formas de hablar son incorrectas, la norma constituye la variedad más capaz y la escritura es la norma del habla.

De acuerdo con el artículo, la didáctica enfocada a la enseñanza de la norma basa su metodología en lo que es correcto y lo que no, esto es, lo que establece la gramática prescriptiva sin dar lugar a ninguna otra forma de la lengua. No obstante, diversos estudios cualitativos llevados a cabo por expertos en el campo de la sociolingüística demuestran que la lengua se constituye como algo intrínsecamente variable. Asimismo, expone que la lengua está paradójicamente considerada como la norma en sí misma, como un “todo homogéneo que reglamenta el código prescriptivo”, por lo que califica a la escuela como una institución con poder sancionador y como responsable de consolidar el concepto de lengua aislada de su función social.

Continuar leyendo “«La norma en la construcción de la competencia comunicativa» ( M. Vera)”

Didáctica de la lengua y la literatura para primaria

En el artículo «Didáctica de la Lengua y de la Literatura: aspectos epistemológicos»[1], Cantero y Mendoza (2003) nos ofrecen el recorrido de la Didáctica de la Lengua y la Literatura (DLL) como materia a lo largo del tiempo. Si bien la DLL tradicionalmente atendía al nombre de metodología y enfocaba la enseñanza de la lengua en lo meramente estructural y formal; en la actualidad, se trata de una disciplina que ha ido perfilándose progresivamente y cuyo marco teórico cuenta con apenas unas décadas. Esto es, la DLL es una ciencia relativamente reciente que acabó consolidándose en la década de los ochenta, gracias a la necesidad de investigar acerca de los diferentes procesos de enseñanza y aprendizaje y la funcionalidad de la lengua.

El nuevo paradigma de la enseñanza de la lengua y literatura se despoja de la concepción tradicional, que centra su práctica en el estudio y enseñanza de los aspectos estrictamente gramaticales y lingüísticos. Hoy, la DLL está orientada a potenciar lo que Hymes denominó competencia comunicativa (1971, citado en Cantero y Mendoza, 2003) y, por ende, responde a las necesidades pragmáticas del uso de la lengua, situación y contexto, intencionalidad y relación existente entre sus interlocutores. Así pues, esta ciencia aparentemente incipiente pretende analizar y promover los aspectos propios del lenguaje, como la funcionalidad, la expresividad y la comunicación directa e interactiva.

La DLL como ciencia tiene sus orígenes no solo en la lingüística y la pedagogía, sino en la integración de otras disciplinas como la sociología, psicología y estudios literarios. Desde esta perspectiva, la lengua deja de ser objeto enseñable y pasa a ser algo susceptible de ser adquirido. Aprender a usar la lengua de forma eficaz y competente es ahora el objetivo último de la DLL. Tradicionalmente, la instrucción formal se ha centrado en el lenguaje escrito, «excluyendo la comunicación oral genuina y despreciando la relevancia del contexto». En respuesta, las tendencias modernas pretenden desafiar esta práctica y, por lo tanto, atribuir especial atención al desarrollo de destrezas comunicativas a fin de «usar» la lengua de acuerdo a su contexto y de forma eficaz.

En resumidas cuentas, la DLL ha partido de un «periodo precientífico», en el que predominaba (entre otros aspectos) la enseñanza como la aplicación de saberes lingüísticos, hasta llegar a completar un marco epistemológico al comprender que el uso del lenguaje no se reduce al simple hecho de descodificar y codificar información, sino que entraña la puesta en marcha de muchas otras habilidades. Las líneas de investigación actuales contemplan las diferencias que separan la comunicación del lenguaje escrito y oral. Por este motivo, en esencia se centran en el uso de la lengua según la situación comunicativa, así como en los procesos de adquisición del lenguaje (verbal) —entendiendo la comunicación como fenómeno rigurosamente oral—. En definitiva, de forma paralela a la enseñanza de lenguas extranjeras, el objetivo de la enseñanza de las lenguas propias es que el alumno desarrolle su competencia comunicativa (e implícitamente lingüística) y adquiera la capacidad de «saber usar la lengua» adecuándose a los distintos contextos e interlocutores.

[1] Mendoza, A. Y Cantero, F.J. (2003). Didáctica de la lengua y de la literatura: aspectos epistemológicos. Didáctica de la lengua y la literatura para primaria. p. 3-32